La OCDE confirma que el deterioro de las condiciones laborales está poniendo en riesgo el futuro de la profesión docente

Panorama de la Educación 2026 refleja problemas que STEs-i viene denunciando: falta de reconocimiento, burocracia, estrés, precariedad y dificultades crecientes para atraer y retener profesorado

La Confederación de Sindicatos de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza-Intersindical (STEs-i) considera que el informe de la OCDE Panorama de la Educación 2026 (Education at a Glance 2026) vuelve a poner sobre la mesa un problema que los sistemas educativos ya no pueden seguir ignorando: el progresivo deterioro del atractivo de la profesión docente y las dificultades para incorporar y retener profesorado cualificado.

Los datos internacionales coinciden además, en buena medida, con las conclusiones obtenidas por STEs-i en su macroestudio “Causas del malestar docente”, presentado en enero de 2026: exceso de burocracia, pérdida de reconocimiento social, aumento de la conflictividad, elevadas ratios ante un alumnado cada vez más diverso, dificultades para conciliar, precariedad laboral y deterioro de la salud emocional del profesorado.

La OCDE dedica por primera vez especial atención a la escasez de profesorado. De media, el 9,1 % del personal docente de Primaria y Secundaria no dispone de la cualificación completa exigida, mientras determinados países superan incluso el 18 %.

Para STEs-i, la respuesta a la falta de profesorado no puede consistir en rebajar los requisitos de acceso a la profesión ni generalizar vías rápidas de contratación.

 
Nos preocupa especialmente la utilización de fórmulas que pueden acabar desprofesionalizando la enseñanza, incorporando docentes con titulaciones simplemente afines o recurriendo, en Formación Profesional, a figuras procedentes del sector productivo sin la misma formación pedagógica exigida al resto del profesorado e incluso sin titulación universitaria.

La solución pasa justamente por lo contrario: hacer de la enseñanza una profesión estable, reconocida y con unas condiciones laborales y salariales suficientemente atractivas para captar y conservar profesionales cualificados.

Uno de los datos más preocupantes del informe es el relacionado con el reconocimiento profesional: solo el 22 % del profesorado considera que su trabajo está valorado socialmente.

En España, el cuadro comparativo elaborado a partir de los datos de la OCDE eleva hasta el 84,4 % el porcentaje de docentes que no se siente suficientemente valorado.

Las conclusiones coinciden con nuestro estudio sobre malestar docente, en el que el 88,33 % del profesorado encuestado consideraba que la sociedad no valora suficientemente su trabajo, mientras un 46,26 % señalaba también una falta de reconocimiento por parte de las familias.

Para STEs-i, no habrá verdadera recuperación del prestigio de la profesión docente mientras el reconocimiento institucional no vaya acompañado de hechos: mejores condiciones, recursos suficientes, protección ante las agresiones, salarios dignos y participación real del profesorado en las decisiones educativas.



La OCDE confirma asimismo que la sobrecarga administrativa constituye ya uno de los grandes problemas de la profesión: más de la mitad del profesorado señala la burocracia excesiva como una fuente importante de estrés.

En España, según los datos recogidos en el análisis comparativo, ese porcentaje alcanza el 64,3 %.

Las cifras de nuestro propio estudio son todavía más contundentes: el 95,74 % del profesorado considera que la burocracia resta tiempo a su verdadera labor docente, mientras el 77,82 % afirma que el exceso de jornada repercute negativamente en su conciliación y en su situación emocional.

STEs-i lleva años reclamando una reducción drástica de las tareas burocráticas, la incorporación de personal administrativo suficiente en los centros y que el tiempo del profesorado vuelva a destinarse prioritariamente a enseñar, preparar las clases, atender al alumnado y coordinarse con sus compañeros y compañeras.



La OCDE prevé para los próximos años un importante descenso demográfico. Entre 2024 y 2033 estima una reducción media del 9 % de la población de entre 5 y 14 años.

Para España, la caída prevista es todavía mayor: aproximadamente un 13 % en el alumnado de 5 a 14 años y un 16 % entre los menores de cinco años.

STEs-i considera que esta reducción demográfica constituye una oportunidad histórica para mejorar nuestro sistema educativo.



Menos alumnado no puede convertirse en la excusa para cerrar unidades, amortizar plazas o reducir plantillas.

Debe servir para acometer una reducción estructural de las ratios, especialmente necesaria cuando las aulas presentan una diversidad creciente y necesitan una atención cada vez más individualizada.

Nuestro estudio refleja que el 91,83 % del profesorado considera que las ratios actuales dificultan atender adecuadamente a la diversidad del alumnado.

Por ello reclamamos aprovechar el descenso de natalidad para reducir alumnado por aula, reforzar desdobles, incrementar las plantillas de orientación y apoyo y transformar los refuerzos coyunturales en plantillas estructurales y estables.

La estabilidad laboral aparece asimismo vinculada en el informe con una mayor capacidad para retener al profesorado.

Este aspecto resulta especialmente relevante para España. Según los datos recogidos en la comparativa, la temporalidad docente se sitúa en torno al 30,8 %, frente al 19,3 % de referencia media.

Para STEs-i, resulta difícil construir equipos docentes sólidos y proyectos educativos estables cuando miles de profesionales viven cada final de curso sin saber dónde trabajarán unos meses después.



La interinidad prolongada afecta a la conciliación, dificulta establecer un proyecto personal y familiar y repercute también sobre la continuidad de los proyectos de los propios centros.

Por ello seguimos reclamando ofertas de empleo público suficientes, reducción efectiva de la temporalidad y plantillas orgánicas ajustadas a las necesidades reales del sistema educativo.

La OCDE advierte igualmente de la relevancia de las retribuciones para atraer y mantener al profesorado. Entre 2015 y 2025 los salarios del profesorado con quince años de experiencia crecieron de media entre un 6 % y un 7 %, mientras los salarios iniciales lo hicieron entre un 18 % y un 20 %.

Pero estas cifras deben analizarse teniendo en cuenta la inflación y la evolución salarial experimentada por otros profesionales con niveles similares de cualificación.

La propia OCDE constata que existe una notable diferencia entre la satisfacción del profesorado con sus condiciones laborales y con su remuneración.

Para STEs-i resulta imprescindible recuperar el poder adquisitivo perdido por el profesorado, establecer mecanismos que impidan nuevas pérdidas frente a la inflación y avanzar en una homologación salarial que evite las actuales diferencias territoriales.



Pero la mejora salarial debe ir acompañada de una mejora global de las condiciones laborales: reducción de horarios lectivos, disminución de ratios, estabilidad, menos burocracia, recursos suficientes y medidas eficaces de conciliación.

Panorama de la Educación 2026 señala que los países de la OCDE dedicaron en 2023 una media del 4,2 % del PIB y del 9,8 % de su gasto público total a educación.

STEs-i recuerda que la educación no es un gasto prescindible, sino una inversión estratégica para garantizar la igualdad de oportunidades, la cohesión social y el desarrollo económico.



Por ello reclamamos un compromiso sostenido con la financiación de la educación pública que permita alcanzar plantillas suficientes, mejorar las infraestructuras, reforzar la inclusión y dignificar las condiciones laborales de todas las trabajadoras y trabajadores de la enseñanza.

Los datos de la OCDE describen una transformación profunda del trabajo docente. A la enseñanza se han ido sumando numerosas funciones administrativas, sociales y asistenciales que incrementan la carga de trabajo mientras se multiplican las necesidades del alumnado.

Paralelamente, aumentan la conflictividad, las agresiones verbales y físicas y las dificultades para mantener un clima adecuado en las aulas.

Los resultados del estudio de STEs-i son especialmente preocupantes: el 82,62 % del profesorado describe el clima de las aulas como conflictivo o complicado; el 83,15 % percibe un incremento de las agresiones verbales o físicas procedentes del alumnado y el 76,66 % aprecia un aumento de las agresiones procedentes de las familias.

El resultado es un profesorado más cansado, sometido a mayor presión y con mayores dificultades para desarrollar correctamente su trabajo.

Panorama de la Educación 2026 vuelve a demostrar que los problemas de la profesión docente no son exclusivos de un país: la falta de reconocimiento, el estrés, la burocracia, la precariedad y unas condiciones laborales cada vez más exigentes aparecen en numerosos sistemas educativos desarrollados.

Para STEs-i, las administraciones educativas deben dejar de abordar la escasez docente únicamente como un problema de contratación.

El verdadero reto es conseguir que quienes quieren dedicarse a la enseñanza quieran entrar en ella y, sobre todo, que quienes ya están dentro quieran permanecer.

Eso exige salarios dignos, estabilidad laboral, menos horas lectivas, ratios reducidas, menos burocracia, más personal de apoyo, protección frente a las agresiones, conciliación y reconocimiento profesional.



No faltan docentes porque haya dejado de existir vocación por enseñar. Faltan condiciones para ejercer esa vocación con dignidad.

Invertir en el profesorado es invertir en la educación pública. Y cuidar a quienes enseñan es una condición imprescindible para garantizar el derecho a una educación de calidad.