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Maltratadores y maltratadas.
¿A quién destina los recursos el
Instituto de la Mujer?
El Instituto de la Mujer ha suscrito un Convenio
de Colaboración con la Comunidad Autónoma de Baleares sobre
cooperación en programas y actuaciones dirigidos
específicamente a mujeres (BOE 255, de 24 de octubre de
2003). Dicho Convenio recoge un Programa de Formación a
Psicólogos y Psicólogas para el tratamiento de hombres
maltratadores.
La Organización de Mujeres de
STEs-i denunciamos continuamente el maltrato y asesinato de
mujeres, y apoyamos cualquier medida que contribuya a
solucionar el problema social de la agresión a las
mujeres. La gravísima lacra que supone que miles de mujeres
sean maltratadas y decenas asesinadas cada año, por varones
de su entorno, nos parece que precisa de medidas que
efectivamente contribuyan a paliar la situación inhumana de
estas mujeres, y a erradicar la violencia de sus vidas.
Es en
este sentido en el que nos ha sorprendido este Convenio, al
asignar el doble de recursos económicos al Programa de
Formación a Psicólogos y Psicólogas para el tratamiento de
hombres maltratadores, que al Programa para la asistencia
psicológica a víctimas de actos de violencia de género.
Para el primer programa el Instituto de la Mujer aportará
6.000,00 € -de los 7.502,00 € que costará el proyecto-
mientras que para este último aportará prácticamente la
mitad: 3.005,00 € -de los 4.570,00 € que costará-.
Son
conocidos los resultados de los programas llevados a cabo
con maltratadores en países con amplia experiencia en este
tipo de terapias. El porcentaje de éxitos de dichos
programas fue inferior al 3%. Teniendo en cuenta que los
resultados de este tipo de programas reflejan tal grado de
fracaso, a la vez que las verdaderas víctimas de actos
violentos son las mujeres, no entendemos con qué criterio se
están adjudicando los recursos públicos.
Nos
preocupa además qué efecto puede tener esta política en los
propios hombres maltratadores, al percibir que si es a ellos
a quienes más dinero se destina en un Convenio –como es el
caso-, quizás sean ellos los más necesitados de recursos y
de atención. Quizás incluso pueda reafirmarse la idea que
tiene parte de la población de que se trata de un problema
concreto de algunos individuos varones con problemas
psicológicos, cuando en realidad la violencia contra las
mujeres responde al modelo de masculinidad que asocia la
hombría, con la fuerza, la violencia, y el control sobre las
mujeres.
A gran
parte de la ciudadanía nos preocupa este gravísimo problema
social, reflejo de una sociedad patriarcal, y nos duele que
la vida de tantas mujeres transcurra entre tanto
sufrimiento, control, e incluso a veces –tantas- la pérdida
violenta de su propia vida.
Pedimos a
las Administraciones Públicas y especialmente al Instituto
de la Mujer, una mayor sensibilidad para acabar con esta
situación, mediante la asignación de recursos materiales y
humanos, y la adopción de medidas como pueden ser la
implantación de un modelo coeducativo en los centros
docentes, campañas publicitarias de sensibilización y
rechazo de la violencia contra las mujeres, campañas sobre
corresponsabilidad en el ámbito doméstico, aprobación de una
Ley Integral contra la Violencia hacia las mujeres, etc.
Organización de Mujeres de STEs-i
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