RELIGIÓN Y ESCUELA

            Ante las noticias que se están difundiendo en estos días sobre el despido, absolutamente rechazable, de Profesoras de Religión por parte de la Iglesia Católica, es necesario que las organizaciones políticas y sindicales, así como el resto de la opinión pública, profundicen en esta cuestión y lleguen al fondo del problema, pues el despido es solamente la parte visible de un despropósito, el Acuerdo Iglesia-Estado por el cual se obliga a que se imparta Religión Católica en la enseñanza obligatoria como parte del currículum escolar.

Los STEs, y otras muchas organizaciones y personas, consideramos que la enseñanza de la religión, de cualquier religión, no debe formar parte de las materias curriculares que se imparten en la enseñanza obligatoria, que el tiempo que se dedica a estas enseñanza debería dedicarse a la educación en Valores; el lugar para su enseñanza religiosa es la respectiva iglesia o confesión.

 

El Acuerdo Iglesia-Estado permite que la Iglesia contrate arbitrariamente, sin ningún control público al Profesorado que va a impartir Religión Católica en las escuelas e institutos. Los contratos, al ser por un año, permiten, como demuestran los casos ahora conocidos,  que no se renueven, es decir, que se despida a la persona que no se adapte a los criterios que arbitrariamente impone la jerarquía eclesiástica. El Estado, que paga a este Profesorado, permite que la Iglesia contrate al margen de la legislación laboral española, entrando en contradicción con sus propios mandatos.

 

Los STEs planteamos la necesidad de que mientras que se imparta Religión en las escuelas dentro del horario lectivo el Profesorado debe ser seleccionado por unos criterios públicos (entre los que podría incluirse el certificado de idoneidad concedido por la iglesia respectiva) y con control sindical, como se hace con el Profesorado Interino en todas las comunidades del Estado. Mientras que esto no se haga así continuaremos escandalizándonos con despidos arbitrarios como los actuales.

7 de septiembre de 2001.

Augusto Serrano, de la Confederación de STEs