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28 de abril, día de la
seguridad y la salud en el trabajo
STEs-I exige el cumplimiento estricto de la Ley de
Prevención de Riesgos Laborales
26-04-04
Cuando en 1996 la Confederación de STEs- I conmemoraba
este día de lucha internacional por la mejora de las
condiciones de trabajo y en memoria de las personas
afectadas por muertes, accidentes y enfermedades ocasionados
por el trabajo, lo hacía con sentimientos contrapuestos.
Ilusión por un lado por una recientemente aprobada Ley de
Prevención de Riesgos Laborales (noviembre 1995, que aunque
con excesivo retraso, y con un contenido excesivamente
recortado por la presión empresarial, ponía fin a la visión
tradicional de seguridad, limitada hasta entonces a los
accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y a la
cultura de la indemnización una vez perdida la salud.
Efectivamente, por primera vez en la legislación española se
ponía el énfasis en la prevención y promoción de la salud y
se hablaba de todo tipo de riesgos laborales como los
psicosociales, posturales, y los relacionados con la
maternidad, etc. Por otro lado preocupación –la situación de
la salud laboral en el Estado era nefasta- y desconfianza
¿quién aseguraba la puesta en marcha de la nueva Ley?
En los 8 años transcurridos desde la publicación de la Ley,
lamentablemente también de incumplimiento -reiteradamente
denunciado por la Confederación de STEs-I- y el contexto
socioeconómico y laboral ha cambiado significativamente:
globalización de la economía, introducción de nuevas
tecnologías y rapidísimo auge de las políticas neoliberales.
Las empresas y lamentablemente también las Administraciones
Públicas , que deberían ser escrupulosas en las condiciones
de trabajo de sus empleadas/os, se han embarcado en un
imparable proceso de descentralización de sus actividades,
desregulación normativa de las condiciones de trabajo,
precarización del empleo, subcontratación de empresas más
pequeñas, movilidad funcional y elevadísimo número de
contratos temporales. Modificaciones en las relaciones
laborales que han hecho que trabajadoras y trabajadores
hayamos perdido fuerza en nuestras reivindicaciones y veamos
desaparecer o tambalearse conquistas históricas que creíamos
consolidadas, lo que inevitablemente se traduce en el
empeoramiento de nuestra calidad de vida y de nuestra salud.
Estos 8 años han puesto de manifiesto la imperiosa necesidad
que tenemos las trabajadoras y trabajadores de que la Ley se
cumpla, sin embargo, el gobierno del PP –en estos mismos 8
años de gobierno- ha puesto de manifiesto una nula voluntad
política de hacerlo. Durante el gobierno Aznar no se ha
modificado la lista de enfermedades profesionales que data
de 1978 y no se han reconocido enfermedades laborales que
tienen una relación evidente con el trabajo, como las que se
derivan del trabajo con amianto o los nódulos en las cuerdas
vocales en el caso del profesorado. En la misma línea las
Administraciones Públicas se han caracterizado durante estos
años por la ausencia absoluta de cultura preventiva,
poniendo trabas de todo tipo a la constitución y
funcionamiento de los Comités de Seguridad y Salud,
escatimando la formación para las personas que los
constituyen, contratando Servicios de Prevención a empresas
privadas –con el consiguiente ánimo de lucro entre sus
objetivos-, abusando de los contratos temporales, negando la
participación de los trabajadores en la planificación y
organización del trabajo, infravalorando la importancia de
la evaluación de riesgos en todos los centros de trabajo y
no garantizando la adecuada vigilancia de la salud, aspectos
todos ellos recogidos como obligaciones del empresario en la
Ley de prevención, y por tanto derechos que se están
hurtando a las y los trabajadores.
Porque 8 años de reiterado incumplimiento de la Ley son
demasiados, porque las trabajadoras y trabadores siguen
muriendo y enfermando a causa de su trabajo, porque con
nuestra salud no se juega.
Desde la Confederación de STEs-I exigimos:
No más demoras, no más
engaños, cumplimiento de la Ley Ya
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