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EL CURSO
ESCOLAR COMIENZA BAJO EL SIGNO DEL RETROCESO Si bien la mayoría de las medidas
contempladas en la llamada Ley Orgánica de Calidad de la Educación no entrarán
todavía en vigor en el presente curso académico, el espíritu reaccionario y
claramente privatizador de la LOCE –así como de la Ley de FP y de la LOU-
planea ya sobre los centros de enseñanza, toda vez que los decretos de
desarrollo que se han ido conociendo han empeorado las previsiones iniciales. La impopular gestión de Pilar del
Castillo, que ha suscitado un frontal rechazo en amplios sectores de la
comunidad educativa, prosigue así su curso, sin que las protestas
mayoritarias hayan modificado un ápice la filosofía segregadora de un
proyecto que desvirtúa el sentido de la educación como derecho esencial. Así,
no es sólo el retroceso de décadas que supondrá la imposición de la religión
como asignatura –imposición que ya ha sido desestimada en otras ocasiones
por el Tribunal Constitucional y que nuestra Confederación recurrirá
nuevamente- lo que motivará que desde los STEs sigamos en primera línea de
oposición a esta ley; la desaparición de la educación infantil entendida
como un periodo de formación integral, la discriminación de las lenguas del
Estado distintas al castellano, la omisión del modelo coeducativo, la reducción
de la participación de las familias a una pantomima, la introducción de
itinerarios que perjudicarán al alumnado más desfavorecido, la pérdida de
la oportunidad de convertir los estudios de Magisterio en licenciatura o de
modificar el sistema de acceso a la docencia, son otros de los motivos por los
que el profesorado –que no percibe ninguna medida, más allá de concesiones
corporativas, que suponga un avance real- continuará movilizándose contra la
misma. Con todo, y al margen de las
medidas concretas, para la Confederación de STEs lo más grave de este
proceso es, por un lado, el desprecio al diálogo y la negociación con las
organizaciones representativas que ha demostrado el Gobierno; y por otro, la
evidente sintonía de la ley con un proyecto general de privatización de
servicios y derechos públicos que pretende una valoración “a la baja” de
los centros públicos de enseñanza. Madrid, 5 de septiembre de 2003 SECRETARIADO CONFEDERAL DE STEs |