15 de mayo de 2003

DÍA DEL MUNDO RURAL

Las gentes del mundo rural no olvidamos que, en otros tiempos, y por motivos fundamentalmente económicos, abandonamos nuestros pueblos, nuestras casas, nuestras familias, en busca de subsistencia.

De nuestros pueblos salieron, entre 1955 y 1975, más tres millones de personas hacia las ciudades industriales y hacia los países de América Latina y Europa. Con los fardos de ropa al hombro y unos pocos enseres subimos a los trenes en busca de unos medios de vida y una vida más digna.

Allí dejamos nuestros sudores y, a veces, también nuestras lágrimas; encallecieron nuestras manos en tareas despreciadas por los nativos; tuvimos que adaptarnos a otra cultura, otra lengua, otras costumbres, viviendo, muchas veces, en condiciones muy precarias. En nuestra emigración interior y exterior hubo hacinamientos y barracones inhóspitos.

Hoy la situación se ha invertido, y nuestras pequeñas poblaciones rurales son receptoras de personas de diferentes nacionalidades, que al igual que nosotros han dejado su familia, su tierra y gran parte de su vida.

Esta situación que vivimos en otros momentos nos hace acercarnos a los emigrantes que han venido a nuestros pueblos y ciudades en busca de futuro, un futuro que no encuentran en sus países fuertemente empobrecidos.

Desde STELE-STEs, preocupados por el medio rural, por su vida y la de sus familias, en la celebración del DÍA DEL MEDIO RURAL

DENUNCIAMOS

  • La dinámica del capitalismo internacional que provoca enormes desigualdades económicas y sociales entre los países ricos y los países subdesarrollados (el 20% de la población disfruta del 80% de los recursos mundiales y las rentas reales de los países ricos son 25 veces superior a las de los países pobres).
  • Los efectos empobrecedores que sobre los países del Sur tienen los programas de ajuste que dictan el FMI y el BM.
  • La deuda externa, muchas veces pagada, que asfixia económicamente a muchos de los países.
  • La política de nuestro gobierno que condena a la ilegalidad y a la economía sumergida a quienes no tienen papeles.

NOS PREOCUPA

  • La “mentalidad” existente en muchas personas que consideran a los emigrantes como: competidores que nos invaden y quitan los puestos de trabajo; como causantes de la delincuencia y de numerosos problemas.
  • Los brotes de racismo y xenofobia.
  • La situación en la que viven y trabajan muchos emigrantes.

CONSIDERAMOS NECESARIO

  • Influir en las estructuras educativas, políticas y sociales para arbitrar medidas dirigidas a que el capital se desplace donde existan trabajadores, antes que a la inversa.
  • Llamar a la responsabilidad y solidaridad de los países ricos para que reemplacen las políticas de ajuste estructural del FMI y BM por otras más humanas de lucha directa contra la pobreza
  • Condonar la ingente deuda externa de los países más empobrecidos.
  • Dar facilidades a las importaciones del tercer mundo.
  • Educar en la tolerancia, practicándola, pese a las dificultades.
  • Compartir con los emigrantes la cultura y recibirlos como buenos vecinos.
Denunciar todas las fronteras que se ponen a los pobres.

Madrid, 14 de mayo de 2003

Carlos Cadenas, del Secretariado del STELE-STEs