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28 de abril Día de la seguridad y salud en el Trabajo En
el año 1994 la V conferencia Europea sobre riesgos laborales, reunida en
Rimini- Italia- decidió impulsar este día para recordar a las personas que
mueren o enferman a consecuencia de su trabajo y defender la salud de los
trabajadores y trabajadoras. En 1996, con ocasión de la celebración en Nueva
York de una reunión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Desarrollo
Sostenible, los sindicatos celebraron una ceremonia especial en recuerdo de
las víctimas de accidentes y enfermedades del trabajo. A partir de entonces
fue asumido por la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones
Sindicales Libres) como día de Lucha Internacional. La
Confederación de Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza (STEs)
quiere aprovechar este día para denunciar una vez más, los millones de
personas que mueren y enferman anualmente como consecuencia de condiciones de
trabajo deficientes. Según datos de La Organización Internacional del
Trabajo dos millones de personas mueren anualmente en todo el mundo como
consecuencia de accidentes de trabajo, en lo que se refiere al Estado Español
se cifra en 948.896 el número de
accidentes con baja laboral producidos en 2002 y 883.042 sin baja laboral. Pero
estos espectaculares datos no son más que la punta de un iceberg, hay otros
sectores como la enseñanza, la sanidad o la Administración Pública en las
que los daños a la salud no se contabilizan por muertes, en estos sectores
las enfermedades generadas por el trabajo se desarrollan de manera lenta y la
mayoría de ellas, como consecuencia de una normativa obsoleta, nunca llegan a
ser reconocidas como enfermedades profesionales, no
se establece relación entre el trabajo y la enfermedad y por tanto, no se
adoptan medidas preventivas. Desde la Confederación de STEs exigimos
y defendemos la consecución de un grado de bienestar físico, psíquico y
social óptimos de los trabajadores y las trabajadoras y el derecho a un
trabajo sin riesgo y seguro, ya que cuando trabajamos lo que debemos poner
en juego es la fuerza de nuestro trabajo pero nunca nuestra salud. Sin embargo
existen muchas situaciones que impiden que esta máxima se cumpla.. En nuestra sociedad, la precariedad
del empleo es uno de los mayores obstáculos para la consecución de
mejores niveles de seguridad y salud. Por esto, es necesario conseguir que
todas las personas que acceden al mercado laboral sean conscientes de que la
salud no se vende y, es imprescindible, por tanto,
una cultura de prevención. En el sector
público que debería ser un ejemplo, se hace necesario, seguir
insistiendo en la exigencia del cumplimiento de la Ley de Prevención de
Riesgos Laborales y velar porque las herramientas de sistema prevención que
se establecen, como delegados/as de prevención, Comités de Seguridad y
Salud, Servicios de Prevención, Evaluación de Riesgos, Planes de Prevención
y formación e información, se pongan en marcha y se avance sustancialmente
en nuestra seguridad y salud. Madrid, 28 de abril de 2003 Confederación de STEs |