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Manifiesto de STES-i
por la derogación de la LOCE
Ahora, cuando estamos a unas semanas de las elecciones generales
de marzo de 2004, es el momento de pedir a los partidos políticos
que concurren a las mismas que se definan claramente y concreten
cuáles serán sus actuaciones en los distintos ámbitos. En el terreno
educativo y en cerca de ocho años de gobierno, el PP ha cambiado,
haciendo uso de su mayoría absoluta y sin haber realizado ningún
esfuerzo de consenso, las leyes en las que se sustentaba el sistema
educativo. En estos momentos ya se hallan en vigor tres nuevas
normas cuya aplicación supone, a nuestro entender, un vuelco en el
conjunto del sistema, por el enorme retroceso que conllevan, tanto
desde un plano pedagógico como social. Con la Ley Orgánica de
Universidades, la Ley de Formación Profesional y de las
Cualificaciones y la Ley Orgánica de la Calidad de la Educación (LOCE)
la educación se nos presenta cada vez más como un valor de mercado
que como un derecho esencial que la ciudadanía debe recibir en
igualdad de condiciones.
Las organizaciones defensoras de la escuela pública hemos intentado
que las leyes fueran fruto del consenso de las distintas fuerzas,
aportando para ello durante todo este proceso numerosos documentos,
valoraciones y propuestas. No obstante y ante la cerrazón de la
ministra Pilar del Castillo y del gobierno del Partido Popular a
toda opinión que no coincidiera con sus planteamientos, promovimos y
participamos activamente en multitudinarias movilizaciones que
pusieron de manifiesto el casi unánime rechazo ante las
contrarreformas educativas que el Gobierno aprobaría a pesar de
todo.
Ciñéndonos a la LOCE, hay que recordar que el PP, durante su
tramitación, consiguió aglutinar en contra de su proyecto de ley a
todo el arco parlamentario, partidos de ámbito estatal, nacionalista
y regionalista, a cerca del 70% de la representación del profesorado
de la enseñanza pública, a las más representativas organizaciones de
padres y madres y de estudiantes de todo el Estado, y a la inmensa
mayoría de asociaciones de tipo pedagógico, reflexión didáctica y
organización escolar. Así, y fruto de esta oposición, en septiembre
de 2002 se presentaba el "Manifiesto por una educación de calidad
para todos y todas" auspiciado, entre otros, por la CEAPA, Sindicato
de Estudiantes, PSOE, IU y STEs-i, que en aquel momento sintetizaba
la creciente preocupación por esta deriva regresiva en la enseñanza.
Poco más de un año después de la difusión de este Manifiesto, a unas
semanas de las elecciones generales y ante un posible y deseable
cambio de política educativa, es el momento apropiado para recordar
no sólo los análisis, sino también las posturas y los compromisos de
cada organización, especialmente de aquellas que concurren a las
elecciones generales y van a solicitar la confianza de la
ciudadanía. Así, desde la Confederación de STEs-intersindical
emplazamos al Gobierno a que lleve a cabo su obligación de propiciar
el debate en torno a un asunto tan esencial como es la educación, e
instamos a los partidos políticos opuestos a la política educativa
del PP a que adopten los siguientes compromisos:
- Desaparición de la religión dentro del currículo escolar
- Derogación de la LOCE
- El porcentaje del PIB destinado a Educación debe subir hasta
el 7% en los próximos 4 años, para aproximarnos a la media de
los países de nuestro entorno
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