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Manifiesto de STEs-i por la derogación de la LOCE
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Ley de Calidad (Publicada en BOE)
Texto de la Ley aprobado por el Senado
Texto de la Ley aprobado por el Congreso de los Diputados
Desarrollo parlamentario de la Ley
Informe de la Ponencia
Comparecencia ante la Comisión de Educación del Congreso de  los Diputados
PRESENTADOS POR EL MEC
Nota de prensa sobre la presentación del documento
Comparación con el actual sistema educativo
OTROS DOCUMENTOS
Página Carlos Quesada
Reflexiones sobre el Documento de Bases de la Ley de Calidad
Reflexiones para un análisis de la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (Colectivo Baltasar Gracián)
Manifiesto de Jabalquinto
Documento de IU
Documento del PSOE
Documento de la Plataforma Sierra Norte
Líneas Fundamentales del Congreso de la Ley de Calidad
Artículos de opinión
Recortes de prensa

CAMPAÑAS CONFEDERALES
Contra la Ley de Calidad

Sobre la "Ley de Calidad"

A principios de los años 90 con el propósito de democratizar el Sistema Educativo, contribuir a compensar desigualdades sociales y con la intención de ampliar la escolarización hasta los 16 años nació la LOGSE, en aquel momento los STEs denunciamos sus deficiencias, entre ellas, y quizás la más importante la falta de financiación para poner en práctica las medidas educativas necesarias para abordar los objetivos iniciales propuestos. Durante diez años se ha ido implantando progresivamente la LOGSE, aunque en muchos casos su aplicación pasó exclusivamente por el cambio de nombre de los cursos, ligera reducción de la ratio, desconcierto del profesorado -con el que no se había contado y se sintió excluido desde el principio- y al que no se proporcionó la formación adecuada, confusión con las repeticiones al finalizar los ciclos y la ausencia casi absoluta de medidas correctoras como profesorado de apoyo, agrupamientos flexibles, contratación de trabajadores/as sociales, etc. Durante estos años la sociedad también ha evolucionado, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías cada día tienen más influencia, e imponen los valores que triunfan socialmente, el enriquecimiento rápido, sin esfuerzo y a cualquier precio, la violencia , la baja consideración social de la cultura. Simultáneamente, al tiempo que ha ido disminuyendo la consideración social del profesorado han aumentado progresivamente las exigencias y responsabilidades que se demandan a los centros educativos. Durante este tiempo el Gobierno del PP lejos de incrementar el presupuesto para hacer frente a esta situación va reduciendo progresivamente el gasto público en educación, pasando del 4,8 % en 1992 al 4,5% en 2001, al tiempo que desvía fondos para financiar la enseñanza privada con el régimen de conciertos, conciertos que cada día acogen a mayor número de centros religiosos de élite. Tampoco se han proporcionado las herramientas y recursos necesarios para afrontar las nuevas demandas a las que se ha ido enfrentado el sistema educativo. Y al tiempo que con una mano fomentan el deterioro del sistema público, por otro se lanzan a una campaña mediática sin precedentes en la que sistemáticamente se pone de manifiesto la catastrófica situación que atraviesa la escuela pública, pero se omite cualquier referencia a los centros concertados, en los que a buen seguro también “cuecen habas” y a los que a pesar de estar pagados con dinero público se les permite una vergonzosa selección del alumnado.

Todo perfectamente calculado, el campo está abonado y el clima ahora es el adecuado para acometer su verdadero objetivo, la privatización de todos los servicios públicos, le ha llegado la hora a la educación.

Analizaremos a continuación el documento de bases de la "Ley de Calidad" e intentaremos explicar por qué a nuestro juicio las propuestas ministeriales no mejorarán la situación de la enseñanza pública pero sí la convertirán en asistencial y subsidiaria de la enseñanza concertada.

Comienza el documento con un preámbulo en el que llama la atención el lenguaje economicista y mercantil, habla de la educación como un artículo de primera necesidad y no como un derecho fundamental , responsabilizan a cada individuo de su propia formación olvidando la responsabilidad que corresponde al Estado, se hace también especial hincapié en la educación permanente para ser útiles a una sociedad fuertemente competitiva que de aprobarse, como todo parece indicar la Ley de FP, tendremos que realizar fuera del horario laboral y pagándola de nuestros propios bolsillos, para asegurar que la clase empresarial no sufra el menor gasto y tenga siempre mano de obra formada donde elegir.

Se contrapone la "cultura del esfuerzo" a la inversión educación, el gobierno al que tanto gusta de compararse con los países europeos no lo hace en esta ocasión y omite que España está a la cola de Europa en gasto por alumno/a. Se habla reiteradamente de motivar al alumnado para buscar la excelencia, sin dar la menor pista de cómo lograrán esa motivación que aparece ligada a los itinerarios, ¿dispone la ministra de una varita mágica?, de lo contrario ¿cómo pretende que agrupando a los alumnos y alumnas en función de su rendimiento escolar -casi siempre ligado al nivel social-, y asignándoles el itinerario adecuado a su procedencia mejore su motivación?.

1. Sobre la calidad de la educación

Calidad es uno de esos términos que cada persona entiende de forma distinta, en este caso la política conservadora del PP concibe la calidad de la enseñanza como una idea esencialmente propagandística, en la que pretende camuflar términos menos correctos como élite, selección, clasificación, distribución social. De otra forma no se entiende que en este apartado se incluya la profesionalización de la dirección que alejará a los directores/as de la realidad de las aulas y serán controladores de la Administración o la verificación de los procesos y los resultados.

2. Estructura del Sistema Educativo

En educación infantil se abren las puertas al establecimiento de convenios con entidades locales y otras instituciones, en lugar de dotar a los centros públicos con los recursos económicos y el personal necesario para ofertar este tramo. En este punto insistimos en la necesidad de reforzar el carácter educativo de este tramo y rechazamos la tentación de contemplarlo con carácter asistencial.

Respecto a la educación primaria, la eliminación del currículum de áreas como la educación plástica y la música supone un paso atrás en las formación integral de las niñas y niños, y de nuevo sólo el alumnado de determinados estratos sociales podrá desarrollar estas facultades, ya que los colegios concertados ofrecerán estos conocimientos previo pago en forma de asignaturas optativas, al margen del perjuicio que causará a las y los docentes de estas asignaturas.

Educación secundaria obligatoria, la posibilidad de segregar al alumnado a partir de los 12 años en grupos de refuerzo educativo es una medida discriminadora y que difícilmente colaborará en la elevación del nivel cultural del alumnado y por tanto de la sociedad, máxime si se han eliminado áreas como las anteriormente mencionadas en las que estos alumnos y alumnas suelen destacar. Respecto al COAP, su marcado carácter preparatorio desvirtuará una etapa en la que se ha de adquirir una formación básica, no sólo una formación para el mercado laboral o para lo que se va a estudiar con posterioridad.

Es fundamental la existencia de medidas de apoyo para los chicos y chicas que tengan que repetir curso, pues lo que hay que conseguir es que se alcancen los niveles mínimos en las distintas áreas y no la acumulación en itinerarios eufemísticamente llamados “más adaptados a sus condiciones”.

La obtención del título de graduado en educación secundaria debe estar condicionado a la decisión de la junta de evaluación, para evitar que la decisión de un solo docente pueda impedir la obtención de dicho título.

En Bachillerato se pretenden desarrollar primordialmente capacidades como "aplicar las tecnologías de la información...", confundiendo objetivos con los medios o instrumentos para lograr esos objetivos. Con la reválida se pretende seleccionar lo más barato y lo antes posible al alumnado en su destino final. La media que se hace con el bachillerato favorece a los centros concertados que tienen tendencia a hinchar las notas para favorecer –contentar- a sus alumnos/as , y en este caso clientes. La exigencia de pasar la reválida para acceder a FP de grado superior deja en situación de precariedad a aquellas personas que hayan aprobado los dos cursos de bachiller pero no superen la prueba final.

3. Atención al alumnado con necesidades educativas específicas

En este punto se omite toda referencia a las condiciones de escolarización, cuando debería ser una prioridad que estos alumnos/as, tanto extranjeros como con necesidades educativas especiales se repartiesen entre todos los centros públicos y concertados de su entorno. Se conculca el derecho de este alumnado a una formación integral y se le empuja al aprendizaje profesional. La creación de “programas de lengua y cultura “ y de “aprendizajes instrumentales básicos” además de dirigir a estos alumnos y alumnas al mercado laboral con escasa o nula cualificación, con lo que el sistema se asegura que este colectivo no compita con la población nacional por puestos cualificados, concentrará a este alumnado en los centros públicos, ya que los concertados se escudarán en que no ofertan este tipo de programas para rechazarlos. Esto contribuirá a la creación de centros “gueto” y a la huida de las clases medias y medias-bajas de los centros públicos.

Por otra parte son los centros privados sostenidos con fondos públicos los que deben eliminar de sus normas de admisión cualquiera que dificulte la escolarización de niños y niñas de otras culturas y religiones y no a la inversa como se señala en el documento.

4. Organización y dirección de los centros docentes públicos

Criticamos el déficit democrático que supone la pérdida de competencias tanto del claustro como del consejo escolar que pierden su carácter de órganos de gobierno y se convierten en meros órganos de participación y control de los centros.

En el apartado de autonomía de los centros dice textualmente "la autonomía pedagógica de los centros educativos permitirá que en ellos se ofrezcan proyectos educativos que refuercen y amplíen determinados ámbitos del currículo...", de nuevo una clara invitación a que los centros privados concertados se especialicen en determinados itinerarios y no oferten los más conflictivos que serán el de orientación tecnológica y los programas de iniciación profesional (actual garantía social). Estos dos itinerarios sí que tendrán que ofertarse en los centros educativos públicos, con lo que la "excelencia educativa" estará fuera de los centros públicos, que insistimos se quedarán como meramente asistenciales frente a la iniciativa privada concertada que seleccionará a su alumnado y expulsará a aquellos/as que puedan causar el mínimo problema y mínimo gasto extraordinario.

También se hace referencia en el documento a la posibilidad de contratar personal cualificado que ayude a mejorar el clima de convivencia "en función de las disponibilidades presupuestarias" . No entendemos cómo el deterioro del clima de convivencia, que es uno de los principales argumentos del Ministerio para justificar su reforma, deja de ser una prioridad, y queda “pendiente de que exista presupuesto”.

No se hace en todo el texto ninguna mención a la necesaria relación del proyecto de centro con su entorno, obviando, por ejemplo, las necesidades específicas de los centros del medio rural.

En el apartado de admisión de alumnos y alumnas sigue siendo un criterio prioritario la renta anual per cápita de la unidad familiar, criterio que desde nuestro punto de vista, dada la situación actual, debería eliminarse del baremo de acceso a los centros públicos.

La elección de los directores/as por parte de la Administración educativa y de los órganos colegiados del centro, y el eximirlos de la docencia directa alejará a este colectivo de la realidad de las aulas y por tanto del claustro dificultando el diálogo y entendimiento entre la comunidad educativa. La golosina que se les ofrece como la consolidación de un complemento retributivo en caso de valoración positiva y el tomarlo como mérito para el acceso a la inspección educativa, hará que estén más preocupados de contentar a sus superiores jerárquicos y de conservar la imagen de su centro que de mejorar realmente el trabajo diario del mismo.

Los "curso de formación específicos" aumentarán el ya nutrido mercadeo de los mismos, con los resultados que conocemos.

Una de las mayores exigencias del profesorado y que la Ministra se ha comprometido a solucionar es la revalorización de la labor docente, otro engaño, nada de esto aparece en el documento de bases, únicamente se enuncian las funciones de las profesoras y profesores obviando cualquier referencia a la labor educativa y vuelve a concebirse al colectivo como un mero transmisor de conocimientos. En las medidas que se enumeran para afianzar la autoridad y el reconocimiento social de las y los docentes no se refleja ningún aspecto que no existiera hasta ahora , participación en el informe de evaluación escolar, participación en la junta de evaluación,....volvemos a acordarnos de la varita mágica de la Sra. Ministra ¿la utilizará también para revalorizar socialmente la labor docente?.

Los únicos –supuestos- estímulos que se ofrecen al profesorado son la jerarquización del colectivo, volviendo a resucitar el cuerpo de catedráticos con una lista interminable de privilegios y una evaluación periódica y en principio “voluntaria” de nuestro trabajo, que no sabemos con qué criterios se efectuará y quienes serán los encargados de realizarlas, aunque comparando con lo ya conocido ¿se efectuarán con la misma rigurosidad e imparcialidad que las que actualmente se realizan para acceder a licencias por estudio?, si es así ya podemos echarnos a temblar ya que el resultado, que tendrá efectos para movilidad , promoción y complementos de formación favorecerá a los y las de siempre.

Tampoco se aborda seriamente la formación tanto inicial como permanente del profesorado, ya que sería un buen momento para incluir la licenciatura para los estudios de magisterio – en este punto también se huye de las comparaciones con Europa – e incluir la imprescindible formación pedagógica del profesorado de secundaria.


Por una enseñanza pública de calidad

Paremos las políticas conservadoras

Desde el pasado curso, a través de rumores, filtraciones, globos sonda, declaraciones de la Ministra y sus colaboradores vienen anunciando una llamada "Ley de Calidad" de la Enseñanza. Esta ley, pretende cerrar el ciclo de implantación de las políticas conservadoras en la educación pública del estado, que se ha ido manifestando a través de los Decretos de Enseñanzas Mínimas, la Ley Orgánica Universitaria (LOU) y la Ley de Formación Profesional (FP). Con ello, el Partido Popular pretende imponer su mayoría parlamentaria para ir acabando con un sistema público de calidad, que se dedicaría a la formación de los sectores sociales desfavorecidos y sin futuro académico, y subsidiario de una enseñanza privada - sostenida, eso sí, con fondos públicos –reservada a la formación de las futuras élites.

Es importante que sepamos responder con contundencia a las propuestas de la "Ley de Calidad". Si graves han sido las agresiones de las anteriores iniciativas del PP, no olvidemos que esta Ley abarca los años esenciales del proceso educativo: la enseñanza obligatoria, o lo que es lo mismo, el periodo que marcará el futuro de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Es necesario que se introduzcan cambios

  • Es evidente que después de once años de la promulgación de la LOGSE son necesarios cambios. Muchos de los retos que trató de responder siguen estando pendientes. Pero ya en el momento de su aprobación, tanto los STEs, como los MRPs, y otras voces progresistas, denunciaron sus deficiencias. La LOGSE no abordó todos los aspectos necesarios para mejorar la calidad de la educación. Se dieron por supuestas condiciones que no existían, y no se crearon las suficientes a medida que se implantaba. Cuando anunciamos que la LOGSE nacería muerta si no se acompañaba de la financiación adecuada, sabíamos, como se vio mas tarde, que ello iba a impedir elementos esenciales de la misma: construcciones, recursos materiales y humanos para la atención a la diversidad, programas realistas para capacitar al profesorado ante los nuevos retos educativos, mejoras laborales que lo posibilitaran, etc.
     
  • La situación ahora es compleja. El ambiente generado, especialmente en torno a la educación secundaria, es propicio para que se olvide incluso el discurso compartido sobre la necesidad de suprimir la separación entre la de la Formación Profesional (FP) y el Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP). No se puede atribuir gratuitamente a la ampliación de la escolaridad obligatoria, ni a la implantación de un currículum comprensivo, los problemas de fracaso, el abandono o la indisciplina que se detecta en nuestro sistema educativo. Ensayar nuevas reformas, sin haber analizado previamente y con seriedad, las causas del fracaso de las anteriores, lleva a que tarde o temprano, los problemas se reproduzcan, porque sus causas, son de fondo y continuaran. Es por ello, que compartimos con los firmantes del Manifiesto de Javalquinto, la exigencia de que previo a cualquier cambio legislativo se lleve a cabo un amplio debate social sobre las necesidades de nuestro sistema educativo.
     

Oscurantismo, proceso antidemocrático

  • El debate no parece ser la intención del gobierno del Partido Popular. Sus propuestas, han ido apareciendo a través de ambigüedades, imprecisiones. Ni un solo anteproyecto ha sido discutido por los sectores sociales implicados en la educación (estudiantes, madres y padres, profesorado). Ni un solo estudio sobre el supuesto fracaso del sistema ha podido ser discutido por los expertos (que por otra parte niegan la contundencia de tales datos y más aún las propuestas que se proponen para solucionarlos). El PP se ha limitado a realizar consultas con entidades no representativas, a convocar jornadas propagandísticas con invitados a la carta, y a utilizar los medios de comunicación para justificar su proceso de reforma. Esperemos que los partidos y las restantes organizaciones democráticas no entren en el juego y exijan luz y taquígrafos y la participación sin exclusiones en todo el proceso de debate de la Ley.

¿De que calidad hablamos?

  • No todos dicen lo mismo cuando hablamos de calidad en la educación. Tras su significado pueden sobreentenderse cosas y propuestas muy distintas. Es necesario el debate para descubrir que estamos hablando. Las políticas conservadoras conciben la calidad de la enseñanza como una idea esencialmente propagandística. Pretenden camuflar términos menos políticamente correctos, (élite, minorías) o alguna de sus intenciones (selección, clasificación, redistribución social...). Sustituyen el discurso hasta ahora utilizado (igualdad, compensación), por el de rentabilidad del mercado y satisfacción de las familiar, (entendidas estas como cliente de los centros). Es por ello, que en sus propuestas sobre la calidad y evaluación de la misma, huye del análisis de los problemas y recurre a "indicadores" abstractos o verdades a medias que justifican las propuestas de supuesto evaluador. Por citar unos ejemplos: que haya un elevado absentismo en las candidaturas a la dirección de un centro, no quiere decir que se esté a favor de la dirección designada por la administración, o que haya un desplazamiento hacia los centros privados de alumnado de secundaria, no quiere decir que se está en contra de la comprensividad.

Una enseñanza democrática

  • Es uno de los objetivos que pretende combatir el Partido Popular. Para cumplir las directrices neoliberales de trasladar a los sistemas públicos los esquemas de la iniciativa privada, pretende desarrollar sus ideas sobre eficiencia de gestión (ignorando las diferencias entre la educación y comercio), y eliminar las comparaciones y las críticas a los modelos de gestión de los centros privados que, pese recibir fondos públicos, no se caracterizan especialmente por su gestión democrática.
     
  • Su objetivo es crear una burocracia con bajo presupuesto: construir un grupo cercano y dependiente de la administración, con un talante "más comprensivo" ante sus medidas; Difusor y/o controlador de lo que en cada momento a ella le convenga. Estas ideas, ya impulsadas por el PSOE a través de la LPEG pretenden establecer de forma definitiva la dependencia de los cargos directivos (inspectores, directores y miembros del equipo directivo de los centros) de sus superiores jerárquicos.
     
  • Con la Ley de Calidad se pretende reducir aún más las competencias de los Consejos Escolares, la designación de las direcciones de los centros y un el mayor fraccionamiento del profesorado a través de la creación de nuevos cuerpos (catedráticos).

La división social: de reválidas e itinerarios

  • Para la Confederación de stes, la enseñanza obligatoria es aquella que garantiza el derecho de todas y todos a una educación que desarrolle sus capacidades en igualdad de condiciones. Aquella que, en una sociedad como la actual, les dote de una sólida formación que les capacite para afrontar los cambios de la vida, especialmente los de un sistema laboral en que las competencias necesarias se renuevan rápidamente. En esta línea, tenemos motivos para estar preocupados por el cumplimiento de este derecho, especialmente cuando sabemos que las desigualdades socioeconómicas y culturales de la procedencia familiar de los estudiantes, se manifiesta en las mayores dificultades para los menos favorecidos. Nos preocupa cualquier medida que restrinja las posibilidades de permanecer escolarizados o segregue al alumnado con menor rendimiento. Ello supone reproducir y agravar una diferencia que es social.
     
  • La enseñanza obligatoria debe tener unos objetivos propios, sentido en sí misma. Será eficaz si logra sus metas, no en función de niveles posteriores. No puede tolerar ni la selección previa, ni la interna, debiendo realizar todos los esfuerzos para evitar su abandono.
     
  • La reválida y los itinerarios demuestran claramente las intenciones del PP. Tratan de seleccionar, lo mas barato y por tanto lo antes posible, al alumnado en función de su destino final. Con ello, el alumnado de familias acomodadas y con ciertas aspiraciones irán colocándose desde los primeros años en aquellos centros de primaria de "más nivel" y mejor relacionados con los de secundaria con ciertas optativas, que le permitan a su vez cursar un bachillerato de calidad y optar a carreras universitarias de primera categoría (todo ello con el apoyo económico necesario en forma de clases particulares, ordenadores personales, o lo que sea necesario). Estos centros de "más nivel", sobre la base de criterios de eficacia y rentabilidad, no podrán ser mas que unos pocos centros públicos. El resto serán privados concertados. Sobre la revalida (o reválidas), no conocemos las condiciones académicas y administrativas sobre las que se desarrollará. Se quiere justificar desde argumentos tan vagos como que cabe un nivel de exigencia en los estudios actuales, y que con ella se conseguiría al exigir del alumnado esfuerzos que ahora no se exige.
     
  • Los "famosos" niveles, la calidad del sistema y la reducción del fracaso escolar no tienen nada que ver con unas pruebas finales, por muy amenazadoras que resulten. La calidad y la reducción del fracaso escolar solo se obtienen mediante una intervención en cada una de las etapas, ciclos, niveles y cursos, de las medidas pedagógicas y didácticas adecuadas, así como de los recursos materiales y humanos necesarios para tratar la complejidad que merecen las diferentes situaciones de diversidad de alumnado.
     
  • La revalidad, además, atenta frontalmente contra la evaluación continua que el profesorado realiza día a día sobre su alumnado y su práctica docente. Se trata, sin duda de una prueba de desconfianza sobre él, y sobre el alumno, que en una sola prueba ha de ser evaluado de lo que ya había superado a través de la evaluación continua.
     
  • La revalida, en el caso de la de Bachillerato, también significa la reintroducción fraudulenta de la selectividad. Su superación es el requisito de acceso a la universidad, pero se da la paradoja, que según la LOU, también ésta puede establecer una prueba cuando la demanda supere la oferta establecida, con lo cual, en muchos casos el alumnado se encontrara con dos pruebas que miden diferentes niveles. El alumnado, en tan solo un año se encontrará con que debe superar el nivel exigido conjuntamente entre el estado y la comunidad autónoma (curso de bachillerato), el exigido por el estado (revalida), y el exigido por la universidad.

Es posible una escuela pública comprensiva

  • No es de recibo que, instituciones financiadas con fondos públicos, seleccionen al alumnado y provoquen la concentración de los problemas en determinados centros. Solo pueden estar de acuerdo, quienes compartan la idea de que el sistema público debiera compita con el privado a costa de quitarse de encima los problemas.
     
  • No hay estudios que justifiquen que segregar sea más eficaz. Baste comparar datos actuales del llamado fracaso escolar con los del antiguo bachillerato para dudar de tal medida. Pero sobre todo, habría que aclarar para quien es eficaz. Desde luego no para el conjunto de la población escolar. Volver a separar otra vez una formación más académica de otra más práctica o profesional sería una regresión que ni se adecua a la visión de la educación integral, ni a las necesidades del mercado laboral.
     
  • Frente a modelos restrictivos, hay que impulsar modelos flexibles en los que quepan diferentes formas de participación y progreso. Es necesaria una flexibilidad que dé cabida a la diversidad de estudiantes y responda adecuadamente a las desiguales posibilidades que tienen para alcanzar los mínimos establecidos. Es evidente que los estudiantes más capaces y esforzados, no deben ser penalizados por la fijación de niveles mínimos para los que tienen menos capacidades y disponibilidad. Hay que establecer agrupaciones flexibles, que puedan permitir los diferentes ritmos en la organización de la enseñanza en las aulas y en los centros, agrupaciones que no deben ser permanentes ni estigmatizadoras de nadie. Estas fórmulas son posibles y hay sobradas experiencias que así lo demuestran. Hay que ir incluso mas allá.
     
  • Un nuevo modelo de sociedad, exige un nuevo modelo de enseñanza, y en el caso del alumnado que ya puede incorporarse al mundo del trabajo, se les debería permitir salir y regresar al sistema escolar alternando periodos de escolarización con otros de trabajo. Un nuevo modelo de sociedad, debería estudiar incluso que el sistema público podría servir para establecer medidas compensatorias para los alumnos "retrasados" fuera del tiempo y/o el calendario escolar. Todo ello, una vez mas, exige una inversión adecuada, tanto para la preparación del profesorado adecuado, como para la inversión en recursos humanos y materiales.

La formación del profesorado y los recursos de apoyo externo

  • Afrontar la reforma de la formación inicial y permanente del profesorado es una necesidad que no puede ponerse en duda. El nivel de formación del profesorado de primaria sigue manteniendo el nivel de diplomatura (y con ello nos situamos por debajo de la media de la OCDE), y se sigue manteniendo la creencia de que para educar a los pequeños se necesita menos cualificación que para hacerlo con los mayores (hay organizaciones llamadas "de clase" que temen afrontar el reto del Cuerpo Único empezando por abajo). En cuanto a la formación pedagógica de secundaria no hay mucho que hablar. La LOGSE realizó un análisis válido para su transformación, pero ni voluntades, ni medios pudieron abordar una transformación necesaria en la etapa que mayor complejidad educativa iba a soportar. Basar la formación del profesorado en la reflexión sobre la práctica, supone la creación de condiciones materiales y humanas para que puedan formarse grupos de profesores en un proceso continuado de relación entre teoría y práctica.
     
  • El buen trabajo realizado por los docentes no tiene reconocimiento alguno. No se ha reconocido su derecho a la formación dentro de la jornada laboral (con la necesaria reducción de horas lectivas), ni se han puesto los medios para que este reconocimiento social se lleve a cabo. Se le ha ido reduciendo a la reproducción de los programas diseñados por los burócratas de los gobiernos, a rellenar formularios de uno y otro tipo, mientras que no se les incrementa el horario que les permita atender las funciones del centro (reuniones de profesorado, tutorías, etc. )La propuesta de las diferentes reválidas es una prueba más de cómo se genera desconfianza social.
     
  • No debemos centrarnos solo en la tradicional composición de un centro educativo. Una sociedad compleja, una educación compleja, necesita que también cambie la estructura de los centros educativos. Las figuras de los mediadores, de los educadores sociales, de los equipos psicopedagógicos, etc., en los centros, se hacen necesarias. Sin embargo, debemos evitar caer en la idea de que sobre ellos ha de recaer el alumnado problemático. Dichas figuras deben concebirse como la de profesionales que conjuntamente con el profesorado abordan y buscan soluciones a los diferentes problemas del centro.

Sin financiación no hay reforma posible

  • Pese al discurso oficial, los propios datos del Ministerio nos indican como, el porcentaje del PIB correspondiente al gasto público en educación ha descendido del 4,8% en 1992, al 4,6% en 1999 y, según los últimos datos, al 4,5% en el año 2001, mientras que el privado ha aumentado del 1,1% en 1992, hasta el 1,4%. En 1999, siendo para el año 2001 de 1,2%. El gasto total (público más privado) era del 5,8% en 1992 y ahora es del 5,6%. Es decir, en España, el sistema educativo tiene menos relevancia en las prioridades de inversión pública, ocupando el undécimo lugar entre los quince países de la UE. Lo más grave es que parte de los recursos públicos destinados a educación se dedican a financiar la enseñanza privada en régimen concertado. Un régimen concertado que cada vez más acoge a centros de élite con auténticas barreras para que a él pueda acceder el alumnado con necesidades especiales (económica, étnica o física).
     
  • La disponibilidad de instalaciones adecuadas a nuevas necesidades, el refuerzo a los estudiantes con dificultades e insuficiencias, los recursos para una gestión eficaz, la optatividad para diversificar el currículo, una adecuada formación del profesorado, no son gratuitos.
     
  • Toda reforma que pretenda ser eficaz, debe ir acompañada de una ley de presupuestos para mejorar el estado de los centros públicos, adecuar las plantillas, mantener al día la investigación sobre las causas del fracaso escolar y demás problemas de la ESO; elaborar currículos integrados; Elaborar materiales didácticos multimedia e interdisciplinares; Formar profesores especialistas en educación secundaria y especialistas de área. Dicha financiación deberá incorporar un Fondo específico para compensar las desigualdades ínter territoriales existentes en el Estado español, así como para asegurar unas condiciones de calidad equiparables en todos los territorios y en todos los centros públicos.

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