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No a la
jerarquización, a la “carrera docente”, a la
meritocracia y al individualismo.
Sí al trabajo
colectivo y en equipo, a la autonomía y
democratización de los centros, al aumento de
las plantillas, a la disminución de las ratios,
a una mayor capacidad de decisión de
los órganos colegiados, a la mejora de las
retribuciones.
Por un Estatuto
que dignifique la tarea de enseñar. |
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El Estatuto debe
mejorar nuestras condiciones de trabajo
El 20 de junio el Ministerio de
Educación presentó el segundo
borrador del Estatuto de la Función Pública Docente,
un documento
que, al igual que el primero, ahonda en la
jerarquización, la
meritocracia, el individualismo y la competitividad
entre el profesorado…
Se trata de un Estatuto degradante, enmarcado en el
Estatuto Básico del personal empleado público, fruto
del acuerdo
con tres sindicatos y actualmente en trámite
parlamentario. Este
Estatuto Básico ha sido rechazado por la
Confederación de STEs.
Lejos de promover el trabajo colectivo y en equipo,
la autonomía
y la democratización de los centros, el aumento de
las plantillas, la
disminución de las ratios, una mayor capacidad de
decisión de los
órganos colegiados o la mejora de las retribuciones,
el Estatuto
que propone el MEC establece una “carrera docente”
en el sentido
literal del término: correr y competir para llegar
primero, para
obtener tal o cual mérito, tal o cual retribución.
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El Estatuto
plantea un nuevo marco de relaciones laborales
absolutamente
desconocido en la enseñanza, competitividad
entre compañeras y compañeros y complementos de
productividad, lo que puede empeorar las
relaciones entre el profesorado de los centros. |
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1. ¿Qué es el Estatuto de
la Función Pública Docente?
El Estatuto es una ley que pretende
regular todo lo relativo a la profesión docente: clases
de funcionariado, estructura y ordenación, procedimiento
de selección, movilidad, derechos y deberes, nuevo
sistema retributivo, régimen disciplinario, salud
laboral, etc.
El Estatuto nace como una norma básica
que afecta al profesorado de todo el Estado, pero
numerosos preceptos quedan excluidos como básicos, lo
que no obliga a su aplicación en todas las comunidades
autónomas. Recoge también numerosos preceptos que ya son
ley, como los distintos cuerpos de enseñanza, la
asignación de funciones, el paso del grupo B al A, la
forma de acceso, los derechos y deberes, las faltas y
sanciones...
El Estatuto plantea, sin embargo, una
gran novedad: una nueva forma de trabajar en los
centros. Plantea, por tanto, un nuevo marco de
relaciones laborales absolutamente desconocido en la
enseñanza: el trabajo en equipo y el compañerismo pueden
transformarse en competitividad entre compañeras y
compañeros y en complementos de productividad, lo que
puede empeorar las relaciones entre el profesorado de
los centros.
Para la Confederación de
STES-intersindical, conseguir un Estatuto Docente no ha
sido —ni es— un tema prioritario, pues la normativa
existente es suficiente para ordenar la función docente,
pero otras organizaciones sí llevan tiempo reclamando un
Estatuto. Lo que ha reclamado históricamente esta
Confederación es el reconocimiento del derecho a la
negociación colectiva, negada al funcionariado, o las
cláusulas automáticas de revisión salarial en función de
la subida del IPC. Y como criterio de negociación de
estos asuntos siempre hemos apostado por una norma
básica de mínimos a nivel de Estado y la negociación del
desarrollo de las competencias en cada nacionalidad o
región.
Existen dos precedentes nefastos sobre
el Estatuto: uno, el que realmente existió, que
correspondió durante el franquismo y primeros años de la
Transición a los maestros y las maestras de Enseñanza
Primaria; y el otro, que planteó el primer gobierno
socialista, que contenía la carrera docente y sus
diversos grados, entre otros asuntos, y que provocó como
respuesta una gran huelga del profesorado, una
movilización que obligó al gobierno a retirar su
propuesta. Posteriormente, cambiaron de táctica y las
diversas medidas que pretendían imponer a través de un
solo documento, bajo el epígrafe de Estatuto de la
Función Docente, se fueron aplicando —o al menos lo
intentaron—, de forma separada y en años sucesivos para
que no se formara un frente común de tanta gente
descontenta.
En la situación actual, no es que el
gobierno haya cedido ante las presuntas “presiones” de
algunas organizaciones solicitantes, sino que ha
utilizado su petición de Estatuto como excusa para
intentar desregular las condiciones de trabajo del
profesorado e introducir formas de gestión de las
empresas privadas en la función pública docente, como
ocurre con los complementos retributivos que pretende
imponer y con la facilidad que la Administración se
otorga para
remover a sus empleados de un puesto de trabajo obtenido
por concurso.
Conviene recordar por tanto que,
gracias a la presión organizada, el profesorado
consiguió paralizar otros intentos del Ministerio de
imponer un Estatuto.
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La "carrera
docente" modifica el concepto de las
retribuciones complementarias.
Introduce el “grado”, que sustituye a los
sexenios, que desaparecen.
Se plantean ocho grados, desde el primero al
octavo. El profesorado
puede ser "degradado", como sanción ante
determinadas faltas. |
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2. ¿Qué es ‘la carrera
docente’?
Las novedades del Estatuto se basan en
la “carrera docente”, es decir, la competitividad entre
el profesorado y la facultad de la dirección de los
centros o/y de la Inspección Educativa de informar
favorablemente o no de la evaluación a la que debe
someterse todo el profesorado. Si esa evaluación es
“voluntaria”, se “corre” más rápido.
La “carrera docente” se concreta a
través de un nuevo concepto de las retribuciones
complementarias, nuevos componentes del complemento
específico, conseguidos previa evaluación del
profesorado. Los componentes son:
General.
Lo percibirá todo el mundo..
“Grado”.
Sustituye a los sexenios, que desaparecen. Se plantean
ocho grados, desde el primero, que cobra todo el
profesorado, al octavo. Se podrá ascender de grado en
función de los méritos adquiridos. Se tarda en ascender
entre tres y seis años, aunque no está nada claro que al
término de los seis años se consiga el grado si no se
cuenta con la evaluación positiva necesaria.
Función tutorial.
Singular. Destinado
a algunos puestos de trabajo o funciones.
Especial dedicación al centro.
De carácter anual, no se consolida. Se pide de forma
voluntaria y sólo se cobra si se alcanza la evaluación
positiva. No es para todo el profesorado, pueden
percibirlo los cargos directivos y la jefatura del
Departamento.
Además, las comunidades podrán
establecer otras retribuciones complementarias, como
hasta ahora.
Los méritos para conseguir el grado
dependen de criterios tan poco claros o tan arbitrarios
como los que figuran en el art. 30.3. del proyecto de
Estatuto:
- El reconocimiento de la función
tutorial.
- La participación en proyectos de
mejora de la actividad docente.
- La evaluación voluntaria de la
práctica docente.
- La evaluación de la formación
continua.
- La asunción de tareas y
responsabilidades complementarias.
- La implicación con la mejora de
los resultados del alumnado.
- La participación en proyectos de
experimentación e innovación pedagógica.
- El desempeño de cargos
directivos.
A ellos hay que sumarles “una
dedicación horaria especial de carácter estable al
centro o servicios educativos”, como marca el artículo
1.2 del proyecto de Real Decreto sobre el complemento de
especial dedicación al centro.
Pero la propuesta del MEC no queda
sólo en esto. La “carrera docente” supone algo más: el
grado tiene consecuencias para la movilidad, para el
concurso de traslados y para la ordenación del
profesorado, en caso de cese o supresión de alguna
unidad o plaza. Es decir, unos mismos “méritos” servirán
para varias cosas, lo que sin duda provocará un
preocupante incremento del deseo de competir entre el
profesorado.
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Las direcciones
de los centros y la inspección educativa será
determinante en la evaluación del profesorado.
¿Quién se atreverá a cuestionar a
personas que luego han de evaluarte? ¿Cuántos
docentes evitarán las
actitudes críticas, por la misma razón? |
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3. ¿Qué es y quién
realizaría la evaluación voluntaria?
Es una evaluación que el profesorado
pide individualmente que le aplique la Administración
sobre su implicación en el trabajo diario, su mayor
dedicación horaria al centro, su apuesta por acabar con
el fracaso escolar, su formación permanente. La solicita
y se le realiza a quien quiera ser evaluado para
intentar conseguir alguno de los componentes del
complemento específico. Esta evaluación, sin embargo, no
valora el día a día del trabajo con el alumnado.
Esta curiosa evaluación es la pieza
clave para la “carrera docente”. A ella se ha de someter
el profesorado que quiera ver reconocida su "especial
dedicación" para poder cobrar anualmente el complemento
de especial dedicación al centro y hacer méritos para
ascender de grado. Aunque lo más grave es que esa
evaluación es el elemento fundamental para consolidar la
competitividad, para introducir la productividad y para
fomentar el individualismo e intentar acabar con el
trabajo en equipo, uno de los ejes claves del trabajo
del profesorado.
Resulta preocupante también que la
asignación de los complementos se base en la total
arbitrariedad del sistema: no se valoraran méritos
objetivos, sino que se practica una evaluación de
determinadas tareas de forma subjetiva, sin criterios
claros, cuantificables, objetivos.
La función de las direcciones de los
centros y la inspección educativa será determinante en
la evaluación del profesorado, con evidente riesgo de
sumisión y servilismo. ¿Quién se atreverá a cuestionar a
personas que luego han de evaluarte? ¿Cuántos docentes
evitarán las actitudes críticas, por la misma razón?
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El Estatuto
establece una "carrera docente" en el sentido
literal del término:
correr y competir para llegar primero. El MEC
debe asumir que la enseñanza es un trabajo en
equipo, uno de los ejes claves de la tarea
educativa, y que
introducir e incrementar la competitividad no es
positiva. |
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4. Otros aspectos
laborales agresivos del Estatuto
Redistribución.
Significa la movilidad forzosa para el profesorado, que
puede ser trasladado forzosamente a otras plazas de su
centro o de cualquier otro centro, de su localidad o de
otra localidad.
Recolocación.
Impone impartir, forzosamente y con carácter definitivo,
materias diferentes de la del acceso. Se fomenta la
impartición de “afines”.
Concurso de
traslados. No garantiza que los concursos
sean anuales, ni la alternancia del concurso estatal con
el autonómico.
Libre
designación.
Deja completamente abierta la provisión de plazas por
“libre designación”, procedimiento que se establece en
plan de igualdad con el Concurso.
Trabajo y
deberes docentes.
Se especifican todas las funciones a realizar y todos
los deberes, y además, pese a esto, se añade al final:
“cualquier otra que le sean atribuidas por la
administración…”.
Profesorado
interino.
Mantiene la precariedad laboral y económica permanente
para este profesorado, que sigue con contratos anuales y
que no podrá optar en la práctica al complemento de
especial dedicación y tendrá cerrada la opción a los
grados.
Salud laboral.
No aporta nada nuevo, ni siquiera se mencionan las
enfermedades profesionales propias de la docencia.
Mayores de 55
años. Se
mantiene la reducción de haberes si hay reducción de
jornada lectiva y no se responsabilizan de otras tareas.
Horario y
vacaciones. Se mantiene la jornada de 37’5
horas semanales, en lugar de las 35. Se establece un mes
de vacaciones en periodo no lectivo.
Régimen
disciplinario. Las faltas y sanciones y todo
lo relacionado con ellas ocupan un espacio preponderante
en el Estatuto.
Representantes sindicales. No se recoge el
derecho de la representación sindical a intervenir en
todo lo concerniente a la defensa de los derechos del
profesorado en temas como horarios, ceses, plantillas,
baremos…
El
profesorado puede ser “degradado”, con
pérdida de los grados adquiridos, como sanción ante
determinadas faltas, una gran novedad poco estimulante.
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El MEC debe
asumir que la enseñanza es un trabajo en equipo,
uno de los ejes claves de la tarea educativa, y
que introducir e incrementar la competitividad
no es positivo. |
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5. Propuestas de STES-i
ante la negociación del Estatuto Docente
Los STES consideramos que la
negociación del Estatuto de la Función Pública Docente
debe servir para dignificar la tarea de enseñar, para
mejorar las condiciones laborales de las trabajadoras y
las trabajadores de la enseñanza. Para empeorar no
queremos ningún Estatuto y por eso proponemos al
Ministerio de Educación que revise profundamente las
bases en que fundamenta las retribuciones del
profesorado. El MEC debe asumir que la enseñanza es un
trabajo en equipo y que introducir e incrementar la
competitividad no es positiva para la tarea educativa.
Cuerpo Único.
Entendemos que en un periodo corto de tiempo puede
alcanzarse el Cuerpo Único del Profesorado, dado que los
estudios de Magisterio serán equivalentes a la actual
Licenciatura.
Proponemos que este concepto se refleje en el Estatuto y
que se tienda al mismo nivel de complemento de destino,
empezando por el nivel 24 para el Grupo B y el 26 para
el A.
Pago de
tutoría. La tarea de enseñar lleva implícita
la tarea de tutorizar al alumnado, por lo que este
complemento debe ser para todo el profesorado.
Complemento
de especial dedicación.
En lugar de este complemento se debe aumentar a todo el
profesorado el complemento específico general en 250
euros durante el periodo de implantación de la LOE,
empezando con los 60 euros que el MEC y algunos
sindicatos acordaron y firmaron que se debía de pagar
sólo a una parte del profesorado, como medida de apoyo
ante la implantación de la nueva ley y dada la
heterogeneidad del alumnado.
Sexenios y
Grados. Rechazamos, como siempre hemos dicho,
los sexenios. Antes y ahora suponen un complemento que
debería haber equiparado las retribuciones
complementarias del profesorado con las de otros
funcionarios. Por eso seguimos reclamando que la
cantidad total que suponen esos sexenios se distribuya
homogéneamente desde el inicio de la docencia, como
ocurre en algunas comunidades. Nos oponemos a la
introducción de los grados, por ser
mucho peores que los sexenios, por el alto nivel de
subjetividad asociado a su percepción.
La homologación económica de los
trabajadores y las trabajadoras de la enseñanza con el
resto del funcionariado es un compromiso que tiene el
gobierno con el profesorado, una deuda que debe ser
abonada sin contrapartidas de formación ni similares, y
que debe ser aplicada a la totalidad del colectivo,
incluido el profesorado interino y sustituto.
Jubilación a
los 60 años. El Estatuto debe reconocer la
necesidad de que en la enseñanza se mantenga con
carácter indefinido la jubilación a esta edad o a los 30
de servicios, con el máximo del haber regulador.
Salud Laboral.
Es necesario reconocer un catálogo de enfermedades
profesionales de la enseñanza y aplicarlo de forma
inmediata.
Profesorado
interino. Este
colectivo debe ver reconocido en el Estatuto su derecho
a ser considerado como el resto del profesorado, con
todos sus derechos, empezando por el cobro de los
trienios y su consolidación en la función pública
docente.
Otras
reivindicaciones. El debate sobre el Estatuto
Docente coincide con la campaña electoral de las
elecciones sindicales del 30 de noviembre. Por ello, el
conjunto de reivindicaciones de los STES-i se incluyen
en el Programa Reivindicativo Electoral, que se puede
consultar en:
www.stes.es
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Antes del verano,
prisas. Y ahora, ¿por qué se ha paralizado el
proceso?
¿Interesa evitar el debate? ¿Qué tendrá que ver
con todo ello la celebración
de las elecciones sindicales?
¿Qué tipo de Estatuto firmarán después de las
elecciones? |
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6. Tramitación del
Estatuto, elecciones sindicales y movilizaciones del
profesorado
En estos momentos,
la propuesta de Estatuto Docente está en el marco de la
Mesa Sectorial de Educación del MEC para que los
sindicatos presenten sus propuestas. Tras esta fase, el
Consejo de Ministros aprobará el documento como Proyecto
de Ley y se iniciará el trámite parlamentario antes de
su aprobación por las Cortes y su publicación en el
Boletín Oficial del Estado.
El acuerdo firmado
el 20 de octubre de 2005 por algunas organizaciones
sindicales y el Ministerio fijaba el final de las
negociaciones sobre el Estatuto para el 30 de junio de
2006, fecha en la que también pensaban hacer efectiva la
aplicación del complemento de especial dedicación al
centro. Sin embargo, ambas partes no cumplieron sus
objetivos declarados en el plazo previsto y han
permanecido en silencio. Entonces, ¿por qué se ha
paralizado el proceso?
¿Interesa evitar el debate? ¿Qué tendrá que ver con todo
ello la celebración de las elecciones sindicales? ¿Qué
tipo de Estatuto firmarán después de las elecciones?
La tramitación legal
del Estatuto se prolongará durante algunos meses, en los
que desde los STES trabajaremos por informar del
contenido de la ley y de nuestras propuestas. Como
siempre, en la organización recogeremos las
reivindicaciones del profesorado y presionaremos para
que el MEC reconsidere su posición actual y acepte
mejoras en el redactado actual.
El neoliberalismo
instalado en algunas dependencias del MEC ha provocado
que algunos responsables confundan de manera interesada
la gestión de la enseñanza como la de cualquier empresa.
La actual propuesta de Estatuto Docente es un fiel
reflejo de esa filosofía y por ello los STES
plantearemos al profesorado y a las organizaciones
sindicales la necesidad de convocar
todo tipo de movilizaciones a partir de ahora y durante
el tiempo que dure la tramitación parlamentaria del
Estatuto.
No se trata sólo de
impedir que nos “degraden”, sino de que en su caso el
Estatuto sirva para dignificar la tarea de enseñar y
para mejorar las condiciones de trabajo de quienes
trabajan en la enseñanza. Un Estatuto que no recoja
estas propuestas es inaceptable para la Confederación de
STES-i. Si no va a ser así, no queremos ningún Estatuto. |
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No a la
jerarquización, a la “carrera docente”, a la
meritocracia y al individualismo.
Sí al trabajo
colectivo y en equipo, a la autonomía y
democratización de los centros, al aumento de las
plantillas, a la disminución de las ratios, a una
mayor capacidad de decisión de los órganos
colegiados, a la mejora de las retribuciones.
Por un Estatuto que
dignifique la tarea de enseñar.
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Secretariado de la
Confederación de STES-intersindical
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